
“De 200 bombillas eléctricas que no trabajaron, cada fracaso me dijo algo que pude incorporar en el siguiente intento”. Thomas A. Edison
“No fracasé, tuve 10,000 ideas que no trabajaron”. Benjamín Franklin
Un fracaso nos puede tumbar o hacernos más fuertes. Quienes fueron destrozados por un fracaso son atormentados por el recuerdo y dejan de intentar los planes que Dios tiene para ellos.
En cambio, con quienes el fracaso no pudo con ellos, están convencidos que el verdadero fracaso sólo sucede cuando uno se da por vencido.
Como referencia tenemos a Abraham Lincoln, quien fuera presidente de Estados Unidos, antes de esto, tuvo muchos fracasos. He aquí algunos datos:
Perdió las elecciones para Senador (1832). Fracasó un negocio personal (1833). Falleció su esposa (1835). Enfrentó una crisis nerviosa (1836). Perdió su carrera en Casa de los Representantes (1838). Perdió dos elecciones para el Congreso (1843 y 1848). Le negaron una solicitud para la Oficina de Registro (1849). Perdió por tercera su aspiración para Senador (1854). Perdió las elecciones para vice-presidente de USA (1856). Una vez más perdió una elección congresal clave (1858). Después de 28 años de fracasos, ganó la presidencia de los Estados Unidos (1860).
Lincoln pasó a la historia como uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos de América. La única manera de enfrentar el fracaso es aprender de ello y seguir.
La mayoría de las personas que han logrado algo de importancia en sus vidas han experimentado no sólo un fracaso, sino en repetidas ocasiones.
Shiv Khera, autor del libro: You Can Win menciona que fracasamos por una de estas siete razones:
1. Falta de persistencia. Las personas fracasan, no tanto porque carecen de talento o conocimiento, sino porque se dan por vencidas.
2. Falta de convicción. Quienes no poseen convicción, siguen la corriente porque requieren de confianza y valor.
3. Racionalización. La gente perdedora tiene un libro lleno de excusas de por qué no puede tener éxito.
4. Falta de disciplina. Cualquiera que ha logrado algo de significado, nunca lo hizo sin disciplina.
5. Pobre autoestima. Es tener falta de respeto y valor personal.
6. Actitud fatídica. Actitud que previene a las personas a tomar responsabilidades por su posición en la vida. Atribuyen el éxito o el fracaso a la pura suerte o al destino.
7. No aprender de los errores del pasado. Algunas personas viven y aprenden, otras sólo viven.
No hay consuelo mas grande cuando fracasamos, que el saber que le interesa a Dios lo que hagamos con nuestras vidas. El tiene un propósito importante para con cada uno de nosotros. Cuando tratamos de vivir bajo sus preceptos, sabemos que tenemos a Dios como aliado y que El nos dará la fe, la fortaleza y la determinación para seguir.
Rubén Ulloa
Presidente Fundador, Pan de Vida, Inc.
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